El Amor de Dios en Juan de Valdés . Eros y Ágape

El Amor de Dios en Juan de Valdés . Eros y Ágape

Juan de Valdés (Cuenca 1509 – Nápoles 1541) fue uno de nuestros más tempranos reformadores españoles. Es muy interesante estudiar en su obra el concepto de Amor de Dios. Valdés bebió de las fuentes de la Universidad de Alcalá a principios del XVI, caldo del cultivo que abriría el camino de amplia variedad de doctrinas. Bajo la presión inquisitorial supo huir a tiempo a Roma y Nápoles donde acabaría siendo un referente doctrinal para un concurrido grupo de heterodoxos. Finalmente fue condenado post mortem por la Inquisición. Él y sus escritos.

Eros y Ágape

Estos conceptos representan dos medios antagónicos de salvación. Dos formas contrarias de entender la salvación mediando el amor.

El eros neoplatónico supone un amor ascendente, del individuo hacia Dios. Un deseo fervoroso. Una fuerza impulsiva que llevaría a levantar al hombre de su naturaleza caída (lapsaria). El eros místico es posesivo y mediante su propio dinamismo pretende conquistar las alturas, donde Dios se encuentra. El esfuerzo místico de divinizar el alma, de disolver el alma en lo divino, no cabe en los escritos bíblicos según Valdés.

Sin embargo, el ágape representa el descenso mismo de Dios hacia el hombre. Ternura. Un descenso que al alcanzar al hombre lo salva. Puro decreto y regalo Divino. Así se plasma en el Nuevo Testamento la idea del Amor de Dios, con estricta separación entre lo humano y lo divino, y en sentido descendente.

amor de Dios

Sirvan estos como una breve representación bíblica del concepto:

 1 Juan 4,10: En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 

19: Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero

De hecho -tal y como apunta David Estrada en la introducción de Diálogo de Doctrina, ed Eduforma 2008– perfecto conocedor era Valdés del texto griego. Como tal, supo que ni una sola vez aparecía en el texto original la palabra eros, siendo definido el Amor de Dios como ágape. Un ágape de Dios hacia el hombre, haciendo totalmente incompatibles las doctrinas neoplatónicas y las cristianas.

No es de extrañar que las comidas de fraternidad entre los primeros cristianos recibieran el nombre de ágape, el cual perdura hasta la actualidad como sinónimo de una pequeña comida para celebrar.

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JuanRa

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